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Martes, 19 Octubre 2021 16:17

Evolución de la propiedad privada en Curacaví y María Pinto: Primeros asentamientos en el valle del Puangue

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Inicialmente, los españoles en Chile se asientan en zonas donde concentran su interés en la explotación de oro. La ocupación de tierra se hacía mediante e único título jurídicamente válido que era la Merced, introducida en América por la Corona a partir de 1495 y 1497. Además, la Corona entrega grupo de indios, mediante el título de Encomienda. En Chile como en el resto de las Indias, fueron los Cabildos quienes tomaron el control de todas las mercedes.

Tomás Pastene obtuvo en 1583 merced de tierra en Curacaví, un antiguo tambo de propiedad de sus encomendedos, y desplazó a éstos a Pomaire. La Merced entregada por Ruiz de Gamboa a Tomás Pastene se realiza dentro del régimen de comunidad. Se le concede a Pastene dos mercedes de cien cuadras, pero se agrega un pedazo de 5 cuadras “para asiento y rancherías, atento que los pastos son comunes”. En Curacaví, a mediados del siglo XVI, en Curacaví, que estaba en la ruta que unía Santiago con la costa, existía una previa ocupación indígena. En 1546 aparecen mercedes en Tango y en Puangue a vecinos que no son encomenderos de los indios de estos valles.

Las primeras encomiendas de indios del valle del Puangue los designan como “picones”, peo señalan diferentes parcialidades cada una con su propio cacique. A Juan Bautista Patene se le conceden en 1550 tres caciques que residen en el Tambo de Curacaví y en el sector central del valle.

El factor que ha vitalizado fundamentalmente la zona de Puangue han sido los caminos. Ya en 1553 se hace mención de que el camino de caballos que va desde Santiago a la mar pasa por la estancia de Acuyo (Casablanca), sin duda por la actual cuesta de Zapata y antes por la de la cuesta de Lo prado. La presencia del tambo indígena de Curacaví en la misma ruta nos obliga a pensar la continuidad con algún camino de la época de dominación incásica.

Junto al tambo de Curacaví plantó cáñamo el encomendero Juan Bautista Pastene, sin tener merced, en tierra de sus indios, así como Villadugual, cerca del camino carretero, también posesión de sus indios. Sólo en 1583, Tomás, su hijo, legitimó la propiedad mediante una merced del Gobernador. En 1559 el cabildo dio un pedazo de tierra para ganados junto al camino de caballos por la cuesta de Puangue (Lo Prado) a Gregorio Blas; esta misma tierra, luego despoblada, fue nuevamente concedida en 1578 al Presbítero Melchor Calderón. Conjuntas a las dos mercedes dadas en 1583 a Tomás Pastene, y a las demasías concedidas en 1599 a su sucesor Luis Monte de Sotomayor, se otorgan nuevas mercedes en toda la comarca de Curacaví, Cuyuncaví, cajón de Zapata, por los años 1608, 1612, 1616. Los importantes mercaderes que obtienen mercedes en Puangue (Manuel González Chaparro, Martín García, Alonso del Pozo y Silva, Gonzalo de Toledo, Diego Sáez de Alayza) han obtenido considerables mercedes. Francisco de Peredes, posee una merced en Carén, comprada a Domingo de Elosu, que recaerá de 1618, en la Compañía de Jesús.

En Curacaví aparece concentrada en 1621 en manos de Juan de la Guardia, dueño de las dos pequeñas mercedes de 105 cuadras hechas en el siglo XVI, con todas las demasías posteriores y especialmente con la quebrada de Cuyuncaví, subiendo por ambos lados del río, hacia el Norte, hasta los inciertos límites con Lepe y Puangue.

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